"Incluso si el alumno quiere parar, es muy difícil que lo haga; detener la lucha es responsabilidad del maestro. Encontrar una salida puede ser simplemente detenerse y dar la mano al alumno, diciendo: ´¡vaya!, casi nos metemos en un verdadero pleito, vamos a calmarnos los dos y a hablar de esto después. Yo no quería que esto llegara tan lejos, ¿y tú?´" (Curwin y Mendler, 2003, p.140)
Ahora que comenzamos un ciclo escolar es muy importante establecer acuerdos de convivencia para que los alumnos sean conscientes del comportamiento que se espera de ellos, de las conductas que deben evitar y de las consecuencias que tendrá en caso de no cumplir lo acordado.
Aún previendo esta situación es probable que nos topemos con algunas luchas de poder, a continuación comparto algunos tips para prevenirlas y atenderlas. (Extracto de Schmill, 2008, pp. 131-136)
El estrés y el malestar docente facilita la aparición de luchas de poder en el aula, pues el maestro se "enganchará" con los posibles retos que le presenten sus alumnos en la medida que emocionalmente no esté protegido y estable.
Muchas veces no se trata del tema que detonó la lucha, sino de demostrar que "yo estoy bien y tú estás mal", que "yo gano y tú pierdes" o que "yo domino y tú te sometes".
"La típica lucha de poder se da cuando el maestro aplica una consecuencia y el alumno se resiste a cumplirla. El ciclo continúa cuando el maestro, en un tono más inflexible, exige que el alumno cumpla y el alumno, una vez más, se niega o hace algún comentario sarcástico" (Curwin y Mendler, 2003, p.141)
Aunque ambos rivales pierdan, -el maestro autoridad y credibilidad, el alumno algún privilegio- cada uno hará todo lo posible por castigar al otro, cerciorándose que la otra persona pierda y cada uno se enfrascará más en su postura con tal de demostrar su dominio.
¿Qué hacer?
- Reconocer que se puede caer en ellas: no estás exento de la posibilidad sólo porque no te haya ocurrido hasta ahora. De hecho, la sugerencia es que identifiques qué tipo de situaciones en el aula o en la escuela te pueden disparar reacciones que te hagan perder el equilibrio; pueden ser ciertos gestos, actitudes o incluso entonaciones de voz de los alumnos. Que revises tus respuestas ante estas posibles situaciones o personas te puede ayudar a que no te tomen desprevenido(a). Comprométete a evitar luchas de poder, aunque esto signifique echarte para atrás en un principio. Engancharte en luchas de poder te hará parecer tonto y sin control. La victoria a largo plazo (un ambiente de trabajo grato en el salón) es más importante que "ganar" en ese momento.
- Cuídate emocionalmente: si estás enojado(a), frustrado(a) o humillado(a) te será más fácil caer en una lucha de poder. Tienes que estar listo para actuar profesional y sensatamente en caso de que algún alumno, por ejemplo, te considere una "extensión de su servidumbre" o que asuma actitudes de burla ante esfuerzos de tu parte para que la clase funcione. Es importante que tengas un mayor equilibrio y no te desquicies. (posteriormente veremos estrategias de acción directa y estrategias paliativas para el manejo del estrés).
- Ignorar al alumno durante sus intentos por establecer luchas de poder: tómate un tiempo para calmarte y también proporciónale dicho tiempo al alumno para calmarse él mismo. Atiende a tu grupo primero. Esto puede hacer parecer que estás "perdiendo la batalla" pero para empezar no es una batalla y para seguir no puedes dedicarte a pelear con un alumno mientras el resto del grupo observa "el partido" entre ustedes. Aunque "pierdas" por el momento y no se cambie de lugar, o no participe o no haga lo que le hayas indicado, mantén contacto visual brevemente con él o con ella y continúa con tu clase. El mensaje es que tú eres el adulto en la relación, por lo tanto hay que estar a la altura de la madurez requerida y que se supone tienes.
- Hablar posteriormente en privado el asunto con el alumno: una vez que haya terminado la clase, encuentra el momento para platicar con el o la alumna y pregúntale cómo se siente con la situación, cuál es su postura, platícale tus propios sentimientos y tu postura, trata de hacer preguntas que los lleven a encontrar una solución conjunta, a lograr un acuerdo para funcionar en beneficio mutuo. No te limites a recriminarlo o a instruirlo sobre cómo debe actuar, mejor pregúntale, escúchalo y verás que entonces él o ella estará más dispuesto a escucharte también a ti. La paciencia y la tolerancia que muestres hacia tus alumnos serán equivalentes a las que ellos o ellas tengan contigo.
- No avergonzar o exponer en público a los alumnos: si intentas someterlos tu relación con dichos alumnos se convertirá en una pesadilla para ambos. Mantén en privado la comunicación con tu alumno sobre el asunto. Evita que puedan decirse cosas en público que los lleven a un callejón sin salida. Al ser cosas que se comunican en privado, se elimina la necesidad de quedar bien ante los demás, tanto de tu alumno como de ti.
- Prevee y anticípate a las luchas de poder: identifica a los alumnos con tendencia a iniciarlas y platica con ellos a solas para encontrar formas de trabajo que eviten el surgimiento de estas luchas. Permítele a tus alumnos hablar y expresar sus inquietudes, ideas y propuestas. Muchas veces ellos te dan pistas muy claras sobre qué hacer al respecto. No sólo hables tú o lo sermonees. Cuando el alumno propone soluciones, se compromete con ellas.
Reflexión final: ¿Cómo construir una comunidad de paz cuando los alumnos ven a los maestros como los enemigos, cuando no hay diálogo, confianza ni respeto?
No pretendo que los alumnos "contesten" a los maestros, sino que se entable un diálogo para llegar a acuerdos que beneficien a ambas partes. Pero ponte en el lugar del alumno ¿qué sentirías si te gritan, te humillan, te exhiben y te retan frente al grupo?
Excelente aporte... es importante reconocer estas situaciones para evitar que un problema o situación se pueda volver más grande ... pero que hacer cuando hay factores ajenos o externos que pueden provocar estas situaciones ??
ResponderEliminarSiempre existirán factores externos debido a que somos seres que se construyen y reconstruyen en sociedad. Lo importante es identificar las situaciones dentro del contexto, tanto del docente como del alumno, DIALOGAR... y llegar a acuerdos para una convivencia sana, pacífica y democrática....
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