lunes, 9 de noviembre de 2015

¿Conseguir el respeto o imponer el respeto?

La autoridad del docente, un tema difícil de abordar. El respeto del alumno hacia la figura del docente es indispensable para que se realice el proceso de enseñanza y aprendizaje de manera adecuada, pero el respeto ¿se impone o se gana?

Los invito a observar el siguiente video, realizado por Emilio Tenti sobre la autoridad pedagógica:


Podemos reflexionar en torno a:
1. ¿Cómo lograr que los alumnos te respeten y reconozcan tu labor como docente?

2. ¿Cómo resolver los conflictos que surgen de las interacciones con los alumnos?

3. ¿Se debe educar sólo para que los alumnos adquieran conocimientos? ¿Qué sucede entonces con las emociones? ¿Quién educa para el control y manejo de las emociones? ¿Las emociones están desligadas del español, de las matemáticas, ciencias, historia, etc?

4. Respondiendo al supuesto del autor: "sin autoridad no hay reconocimiento, si no hay autoridad tampoco hay aprendizaje" ¿cómo conseguir que los alumnos te reconozcan y respeten?

5. La autoridad ¿se produce o surge espontáneamente?

6. ¿Conoces a tus alumnos (sus gustos, miedos, sus problemas, sus ilusiones, sus deseos)? ¿Ellos te conocen a ti?

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Dos estrategias para evitar las luchas de poder

Disciplina tradicional: aferrarse a conductas, confrontaciones y acciones supuestamente "correctivas" con los alumnos, o con cualquier integrante de la comunidad escolar, que no da buenos resultados, enfrascándose en círculos viciosos de autoridad, luchas de poder, sin siquiera intentar un cambio real de estrategias que pueda conducir a un mejor resultado.

Schmill, V. (2008). Disciplina inteligente en la escuela: hacia una pedagogía de la no-violencia. México: Producciones Educación Aplicada.



A continuación te presento dos estrategias que te ayudarán a no enfrascarte en los ciclos de lucha de poder:
  1. Brindar opciones: 
            Pensemos en la siguiente situación:
    Maestr@: ¡Brayan pasa al pizarrón!
    Brayan: (niega con la cabeza)
    Maestr@: te estoy diciendo que pases
    Brayan:  no sé
    Maestr@: ¡Brayan pasa, te estoy diciendo!
    Brayan: pero no hice la tarea
    Maestr@: pasas o te voy a bajar un punto
    Brayan:  atch
    Maestr@: vaya por un reporte con el asesor
    En el fragmento anterior encontramos que el alumno argumenta diversas situaciones ante la petición del docente, quien también encuentra respuesta a los argumentos del alumno. Como podemos observar es una lucha innecesaria, pues el docente pierde tiempo valioso de la clase.

    Ante esto hay que romper el ciclo. Primeramente el docente debe identificar cuál es el propósito que persigue, en este caso es que el alumno participe.El docente rompe el ciclo y ofrece opciones al alumno:


    Maestr@: ¡Brayan pasa al pizarrón!
    Brayan: (niega con la cabeza)
    Maestr@: tienes que pasar al pizarrón porque necesito observar si estás entendiendo, tú decides si es ahorita o esperas al siguiente ejercicio.


    En el diálogo anterior el docente rompió con el ciclo de lucha de poder y logra su objetivo. Además el ofrecerle opciones al alumno le da la sensación de que él esta eligiendo y se compromete a realizar lo que el docente está "sugiriendo". 


    Tienes que ponerte a analizar que la mayor parte de las luchas de poder surgen por querer demostrarles a los alumnos "quién manda". Situación que no debes "demostrarle" a nadie, puesto que eres el docente y como tal te corresponde la gestión de los aprendizajes y la disciplina en el aula. Ese rol ya te fue asignado, ahora solo debes de legitimarlo frente a los alumnos. 

     


     


     
  2. Técnica de re-enmarque: ésta consiste en encontrar una percepción positiva a las situaciones.
Maestr@: ¡Brayan siéntate!
Brayan: voy a sacar punta al lápiz
Maestr@: ¡Brayan siéntate!
Brayan: ahorita
Maestr@: necesito que te sientes
Brayan: sólo voy a sacar punta... aquí está el bote, solo es un ratito

Es muy común que ante conductas disruptivas de los alumnos (todo aquello que altera el orden de la clase) el docente empiece a pensar de manera negativa, es decir, a pensar que los alumnos actúan de esa manera porque quieren molestar, interrumpir, perder clase, retar al maestro, hacerlo enojar, llamar la atención, etc. y con base en esos pensamientos negativos es que comenzamos a actuar y a ciclarnos en la lucha de poder.

Ante una situación así, una estrategia es pensar en positivo y brindarle al alumno una respuesta positiva:


Maestr@: ¡Brayan siéntate!
Brayan: voy a sacar punta al lápiz
Maestr@: me alegro que tengas interés en tener tu material listo para esta clase, pero podrías esperar un momento a que explique y después sacas punta.

En este caso el pensamiento positivo es: quiere tener su material listo para trabajar. El alumno al escuchar la reacción del docente se quedará estupefacto pues su intención inicial no dio resultado y además deberá atender la petición del docente, pues se le está permitiendo que realice lo que él desea (sacar punta) pero en el momento en que el docente lo permita (después de la explicación).

martes, 3 de noviembre de 2015

¿Cuál es tu estilo disciplinario?

Corrige la conducta sin atacar a la persona. El poner límites y hacer que se cumplan no es justificación ni pretexto para lastimar la dignidad personal de quien comete la falta. 

Schmill, V. (2008)

Realiza una reflexión sobre tu gestión dentro del aula e identifica: 

¿cuál es la forma en que aplicas la disciplina en el aula?
¿tu estilo favorece la convivencia y la construcción de paz dentro del aula?
¿qué puedes hacer para mejorar?

A continuación se presenta un gráfico que esquematiza cuatro estilos en que los docentes manejan la disciplina dentro del aula. 


El cuadrante superior izquierdo, que representa un alto nivel de control y bajo nivel de apoyo, representa el enfoque autoritario o punitivo: el hacer cosas contra las personas. Los docentes que se ubican en este estilo, imponen las reglas y hacen que las personas las obedezcan, con poca necesidad de explicación. Al llevarlo al extremo, este enfoque es frío y distante: autoritario.

El cuadrante inferior derecho, con un bajo nivel de control y un alto nivel de apoyo, resalta el enfoque permisivo. Esta actitud asume que con tan solo motivarlas, las personas harán cambios positivos, pero a menudo esto lleva a una sobreprotección y a hacer las cosas para las personas. No proporciona ningún mecanismo para establecer límites claros.

El cuadrante inferior izquierdo, un nivel bajo de apoyo y un nivel bajo de control, representa no hacer cosa alguna. Esta es una situación de negligencia, y es destructiva.

El área superior derecha, donde ambos, el nivel de control y el nivel de apoyo son altos, es la esquina que queremos destacar. El enfoque restaurativo ha sido llamado "autoritativo": hacer cosas con las personas. Combina altos niveles de control para poner límites y expectativas, con altos niveles de apoyo y motivación para que las personas tengan éxito y puedan hacer cambios positivos.

Costello, B. (2011). Capitulo 2: Prácticas Restaurativas. Círculos restaurativos en los centros escolares. (10-12). Lima: CECOSAMI.


Como puedes observar, SER RESTAURATIVO no es sinónimo de "dejar hacer a los alumnos lo que quieran", sino una forma de establecer acuerdos de convivencia y de clarificar expectativas, junto con la valoración del alumno como persona que puede equivocarse y un sujeto que requiere de apoyos y de un canal abierto de comunicación para poder acercarse al docente y dialogar sobre sus dudas y/o inquietudes.