miércoles, 4 de noviembre de 2015

Dos estrategias para evitar las luchas de poder

Disciplina tradicional: aferrarse a conductas, confrontaciones y acciones supuestamente "correctivas" con los alumnos, o con cualquier integrante de la comunidad escolar, que no da buenos resultados, enfrascándose en círculos viciosos de autoridad, luchas de poder, sin siquiera intentar un cambio real de estrategias que pueda conducir a un mejor resultado.

Schmill, V. (2008). Disciplina inteligente en la escuela: hacia una pedagogía de la no-violencia. México: Producciones Educación Aplicada.



A continuación te presento dos estrategias que te ayudarán a no enfrascarte en los ciclos de lucha de poder:
  1. Brindar opciones: 
            Pensemos en la siguiente situación:
    Maestr@: ¡Brayan pasa al pizarrón!
    Brayan: (niega con la cabeza)
    Maestr@: te estoy diciendo que pases
    Brayan:  no sé
    Maestr@: ¡Brayan pasa, te estoy diciendo!
    Brayan: pero no hice la tarea
    Maestr@: pasas o te voy a bajar un punto
    Brayan:  atch
    Maestr@: vaya por un reporte con el asesor
    En el fragmento anterior encontramos que el alumno argumenta diversas situaciones ante la petición del docente, quien también encuentra respuesta a los argumentos del alumno. Como podemos observar es una lucha innecesaria, pues el docente pierde tiempo valioso de la clase.

    Ante esto hay que romper el ciclo. Primeramente el docente debe identificar cuál es el propósito que persigue, en este caso es que el alumno participe.El docente rompe el ciclo y ofrece opciones al alumno:


    Maestr@: ¡Brayan pasa al pizarrón!
    Brayan: (niega con la cabeza)
    Maestr@: tienes que pasar al pizarrón porque necesito observar si estás entendiendo, tú decides si es ahorita o esperas al siguiente ejercicio.


    En el diálogo anterior el docente rompió con el ciclo de lucha de poder y logra su objetivo. Además el ofrecerle opciones al alumno le da la sensación de que él esta eligiendo y se compromete a realizar lo que el docente está "sugiriendo". 


    Tienes que ponerte a analizar que la mayor parte de las luchas de poder surgen por querer demostrarles a los alumnos "quién manda". Situación que no debes "demostrarle" a nadie, puesto que eres el docente y como tal te corresponde la gestión de los aprendizajes y la disciplina en el aula. Ese rol ya te fue asignado, ahora solo debes de legitimarlo frente a los alumnos. 

     


     


     
  2. Técnica de re-enmarque: ésta consiste en encontrar una percepción positiva a las situaciones.
Maestr@: ¡Brayan siéntate!
Brayan: voy a sacar punta al lápiz
Maestr@: ¡Brayan siéntate!
Brayan: ahorita
Maestr@: necesito que te sientes
Brayan: sólo voy a sacar punta... aquí está el bote, solo es un ratito

Es muy común que ante conductas disruptivas de los alumnos (todo aquello que altera el orden de la clase) el docente empiece a pensar de manera negativa, es decir, a pensar que los alumnos actúan de esa manera porque quieren molestar, interrumpir, perder clase, retar al maestro, hacerlo enojar, llamar la atención, etc. y con base en esos pensamientos negativos es que comenzamos a actuar y a ciclarnos en la lucha de poder.

Ante una situación así, una estrategia es pensar en positivo y brindarle al alumno una respuesta positiva:


Maestr@: ¡Brayan siéntate!
Brayan: voy a sacar punta al lápiz
Maestr@: me alegro que tengas interés en tener tu material listo para esta clase, pero podrías esperar un momento a que explique y después sacas punta.

En este caso el pensamiento positivo es: quiere tener su material listo para trabajar. El alumno al escuchar la reacción del docente se quedará estupefacto pues su intención inicial no dio resultado y además deberá atender la petición del docente, pues se le está permitiendo que realice lo que él desea (sacar punta) pero en el momento en que el docente lo permita (después de la explicación).

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